Hilos
Al sobrepasar a la cena te hilo como delgadas letras que no
entran más en la mente
que no entran en el agujero.
Al terminar de comer
sigo cada uno de los puntos a tejer y los atravieso con una
fina punta que parece dolerle al telar
así como lo haces tú,
también
hago un nudo al finalizar cada costura para recordar que
allí estuve y el tejido está fuerte
pero tú estás aquí
y yo soy un nudo flojo,
tal como si se tratase de aprender a tejer
y tú me miraras a lo lejos con cientos de hilazas por
enhebrar con todos los dedos frágiles...
luego de un rato, sigues observándome y lo noto; ahora lo
que sobrepasa ya no es la aguja al telar
ni el telar al silencio
si no
nuestra indiferencia al coser un bordado para nuestro abrigo
roto,
pero, en partes apartes
y qué mal estamos
si tan sólo supieras que para unir las costuras siempre se
necesitan ambas manos...
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