Enhebrar hilos
Mi mamá toda su vida llenó de grandes hilos su cajón, creyó tanto que siempre lo tendría a tope, sin pensar en ponerlos en orden: uno a uno color por color textura por textura. Siempre los usó a último momento para reparar grandes prendas que ella misma destruía, pero que no eran de su pertenencia, su función siempre fue mantenerlas pulcras. Y así, toda su vida, hasta que todas aquellas prendas de vestir dejaron de habitarla. Cuando notó que en su cajón no quedaban más hilos por enhebrar no se quiso aferrar al último y por el contrario lo usó creyendo que luego estaría su cajón como de costumbre. Pero no fue así, la madera de su cajón se pudrió y paulatinamente su taller de costura dejó de serlo. Después de todo ya no enhebra igual que antes porque sus dedos están lastimados por el paso de los años y todas aquellas prendas que arruinó decidieron ser reparadas en otro lugar. Ahora, cuenta con pocos hilos y está a la espera de nu...