a José.
Tus palabras tienen una divagante forma de volverme pedazos
tus palabras queman y vuelven a quemar así esté lloviendo
tus palabras golpean como las olas en aquella isla donde navego,
tus palabras al finalizar el día solo dejan desastres.
Tus palabras son un cauce de llantos y una mirada enfermiza.
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