Grafologías
Agrupé mis manos, entonces
como fluviales egocentrismos
así como el ave junta sus alas en vuelo
y luego las abre
una y otra vez
al crear.
Entendí
(esta vez)
que los caminos son planos desde una sola perspectiva
y que sumirse en una sola valla es erróneo
así que empecé a crear miles de figuras con mis manos
como si se tratase de grafologías remotas,
pero,
¡esta vez no me hacían daño!
ya no eran lesiones
sino
lecciones
que cobraban vida una y otra vez
que las abría y decidía hacer las letras mías
luego de que estas parecían dejarme sin qué decir,
yo, les escribía.
Yo escribo.
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