Él sacó dentro mío otro tronco blanco 01
Él
sacó dentro mío otro tronco blanco.
Una de la tarde, él y yo
compartíamos en su estudio literario tiempo a solas, siempre pasaba de todo, inquietudes,
interrogantes, tristezas, alegrías, y, sobre todo; el tiempo, nunca pasó nada
más allá íntimamente hablando. Al llegar las cinco de la tarde me refugiaba en
sus calurosas manos, en su barba, en su mirada inefable que guardaba miles de
conocimientos y me hacía partícipe de ellos, él nunca me hizo a un lado…
realmente sí lo hacía,
pero solo para explicarme algo que implicara movimientos kinésicos, porque así los
denominada él.
Mi primer aporte hace un par de días había sido "Te miré de reojo, dudoso
e indeterminado, como quien lee su poema de amor primera vez. Inconforme",
nunca lo hice público dentro de sus escritos, solo los guardé en lo míos y dejé
que pasara el tiempo, no quise que supiera que mi inspiración nacía con él
y para él, necesitaba parecer más profesional.
El próximo lunes a las seis, decidí narrarle mi primer aporte conocido por él, de
este no sentía duda alguna, las taras, ahora, eran puestas a un lado.
Tu delicadeza atraviesa el blanco y negro
cuando
los tiempos no son hermosos
tu
delicadeza hace brillar el contraste de los días,
tú,
abres la puerta al Neologismo de nuestro Argot
donde
los intereses mutuos ahora son más que deseos.
Tú
abundas la sensibilidad y el sentir inocente
como
infantes excusados al sentir,
tu
delicadeza es un susurro interpretado como sencillo
pero
con expresiones complejas
tú,
presentas un despertar
a
nuestras creaciones
para
ser confesadas
cara
a cara
cuerpo
a cuerpo
miedo
a miedo
y,
aunque nos parezca fácil mejorar
nos
pesa el deseo de dormir
en
este mecanismo de defensa
mientras
abrazamos la timidez
y
el Alba apenas amanece
/como
nosotros/,
tu
delicadeza es una palabra valiente y frágil frente al amor que sí
prevalece.
Al terminar los fraseos, me mira, sus ojos se convierten en un mar abierto,
solo mira mis manos, mis dolorosas e inconformes líneas que juntas forman huellas,
vuelve a mirarme y se da la vuelta.
Me sentí despreciada
aun así mi arte prevalecía, sentía que mis letras jugaban un rol importante para su
tesis, pero, lo visceral, los sentimientos, que en ese momento lo acobijaban, él
trataba de ignorarlos.
Solo nos acercábamos un poco más...
Comentarios
Publicar un comentario