Renunciar
Hoy miré hacia atrás y sentí que ya no necesitaba invalidar más mis acciones. Pasé del llanto a sentirme más viva, pude lucir con seguridad mi atuendo más importante: crear. Miré hacia atrás y recordé con valentía los fragmentos que una vez fueron versos para refutar las pruebas de la vida a las cuales me sentí sumamente frágil. No usé nunca más el concepto “a mi defensa”, sino que sostuve con firmeza mis impulsos y los hice partícipes de todo. Y así bien, dejé a un lado muy lejos las miradas incómodas para dar paso al silencio que lo responde todo.